Jodorowski y sus pasos para la felicidad

En una conferencia el escrito planteó en que pasaría si no nos quedara más tiempo de vida, no tuviésemos más futuro… es entonces en que lo único que nos debería preocupar es nuestra felicidad. Entrego algunos consejos en que con pequeños detalles y acciones podemos fomentar la felicidad.

 

Conversaciones con desconocidos

 

Lo que vino a continuación fue... ¿cómo explicarlo? Olvídate de la gente con la que has ido al taller y fíjate en personas nuevas, porque con ellas vas a interactuar hasta que salgas. Elige un primer desconocido y cuéntale toda tu vida en seis minutos. ¿Te parecen pocos? Pues te aseguro que sobran. Pasado ese tiempo, tu interlocutor te dirá: "Te he escuchado, te bendigo" y te dará un abrazo. Después la operación se repetirá cambiando roles.

 

Después elige a otro desconocido y repetimos la operación, pero esta vez el tiempo serán tres minutos. Finalmente, con tercer desconocido repetimos el proceso en un minuto. El resultado, además de gratificante (¿el abrazo?) nos hará darnos cuenta de que en seis minutos contamos todo; en tres, casi todo, y en uno, lo más importante. También seremos conscientes de que interactuamos con los demás en función de cómo ellos lo hagan con nosotros: una de mis desconocidas se giró cuando empecé a hablar. Se me quitaron las ganas de seguir frente a ella.

 

Dile a papá y mamá cómo te sientes

 

El principio del final resultó más traumático para unos que para otros. Lo que en principio parecía sencillo, se complicó: dado que el espíritu no tiene forma, dice Jodorowsky, podemos ver el de nuestros progenitores en cualquier persona. Así que cojamos a dos desconocidos y digámosles como si de nuestro padre y nuestra madre se tratara, lo que no nos gusta de ellos. Por pequeño que sea. "Puede ser como una piedra en el zapato", afirma Jodorowsky.

 

La catarsis se apoderó del Price: la gente se dejó llevar y al final de la práctica pudieron verse lágrimas y hasta algún suspiro. Después, descanso.

 

El taller pasaba ya de la duración prevista, con lo que Alejandro Jodorowsky tuvo que (a su pesar) despedirse de Madrid. Pero antes del punto final nos invitó a meditar y nos dio uno de sus psico-mágicos consejos: "Lo que das, te lo das. Lo que no das, te lo quitas".